De nuevo, una etapa asequible por ser de corta longitud, aunque hay que destacar el desnivel que se produce entre dos pueblos con nombre musulmán, más propios de Granada que de Extremadura, Aljucén y Alcuéscar, con 200 metros de desnivel aunque acumulamos en el total de la etapa un total de 170 metros con lo que las subidas y bajadas han sido la nota general durante toda la etapa.
La sequedad del camino extremeño se asemeja a nuestra tierra andaluza. Poco a poco pasan los 75 km de esta etapa para llegar finalmente a Cáceres.
La ciudad amurallada protege un apasionante entramado medieval y renacentista, con una gran cantidad de monumentos que visitar. Como tierra de conquistadores, Cáceres es única, aunque nosotros, como nuevos conquistadores de caminos (y en bicicleta) admiramos sus virtudes. Las murallas de Cáceres protegen una espectacular concentración mediaval y renacentista de palacios, templos y casas señoriales que bien le valen su título de Patrimonio de la Humanidad.
Entre sus muchos monumentos destacan la Torre de Bujaco que servía para defender la entrada a la ciudad, el Arco de la Estrella en cuyo templete neoclásico acoge la figura de Nuestra Señora de La Estrella, que esperemos mañana nos siga iluminando a toda le expedición en nuestro próximo destino, Plasencia, donde daremos debida cuenta de nuestra peregrinación a través de ésta Via de la Plata.
Saludos desde Cáceres.










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