Tras una jornada calurosa en Verín, donde la climatización en el hospedaje brillaba por su ausencia, nos levantamos con la sensación quizás, de no haber descansado todo lo bien que hubiéramos deseado pero por otro lado nos enfrentábamos a la penúltima etapa de nuestro transitar por la península Camino de Santiago. Al final del día nos esperaba Ourense con un recorrido en principio sencillo y factible para las piernas ya “cargadas” por el transcurrir de los días.
Nada más salir de Verín nos encontramos con la primera dificultad montañosa a salvar, el alto de las Estibadas con una ascensión media del 5% y rampas en su parte más dura del 8% en una distancia de 5 kms haciendo con esto que el pelotón se fuese estirando en la distancia.
Salvado el alto, la bajada, muy rápida hacia la localidad de Trasmiras en el kilómetro 25 para llegar a la amplia vega de Xinzo de Limia, muy conocida en toda España por su producción y comercialización de patata.
Reagrupado el pelotón y tras un merecido almuerzo dirigimos nuestra mirada hacia la localidad de Cumial, siempre a través de la N-525 y realizar una bajada peligrosísima por el mal estado del firme, donde cabe destacar que no existe señalización alguna avisando de tal estado, con lo que al final de la etapa las bicicletas pasarían factura mecánica, radios rotos, cubiertas rajadas, pinchazos, etc. con lo que nuestro improvisado mecánico, Manuel Cámara tenía que emplearse a fondo y poner de nuevo en marcha todos los desperfectos, desde aquí, el agradecimiento por su labor callada en pro de la solución a todos los problemas mecánicos que nos han ido surgiendo, gracias Manuel.
Atravesada la localidad de Cumial, ponemos rumbo a través de la OU-322 rumbo a Ourense donde finalmente llegamos sobre las 13 horas y 76 kms de recorrido.
Es Ourense una ciudad situada en la confluencia de los ríos Miño, Barbania y Laña. La catedral de San Martín es una de las obras cumbre del románico de transición, el Pórtico del Paraiso es una copia compostelana del maestro Mateo, y la barroca capilla del Santo Cristo son dos de los lugares más singulares del templo.
Lo más emblemático del patrimonio orensano lo constituyen las Burgas, fuentes termales romanas que aún hoy siguen calentando las viviendas cercanas, y la Ponte Vella, (el puente viejo) que salva al rio Miño.
En resumen, etapa tranquila en general sin ningún tipo de incidente que destacar, salvo los mecánicos, esperando la tal ansiada etapa de mañana, nada más ni nada menos que el “asalto” a la ciudad de Santiago de Compostela donde dará fin nuestro viaje y podremos dar el merecido abrazo a la imagen del Apóstol… pero será objeto de la última de nuestras crónicas y espero así poder contarlo lleno de Júbilo.
Saludos desde Ourense… José Estrella










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